La herencia IV

Se formó solo un segundo de silencio para que Mariano lo rompiera carcajeándose, algunos nos miramos extrañados, esto era una broma de muy mal gusto, hasta para ellos …mi tío Benjamín acallo el silencio preguntando con voz muy seria.

-¿Cómo decidirán quién ganará si ya estarán muertos? más importante aún ¿Cómo cambiarán el testamento muertos?-

un sonido sepulcral se apoderó de la mesa, ni siquiera el viento se atrevía a silbar, con sonrisa amplia contestó el abuelo.

-Los términos los diré a continuación y lo haré sólo una vez, pero antes, si alguno de ustedes no desea participar debe abandonar la mesa ahora, sólo que tendrá que esperar en la mansión hasta que el juego termine y se decida el vencedor. Justo ahora sus maletas han sido tomadas, sus posesiones y las llaves de los autos. En otras palabras nadie se va.-

Esta vez era el murmullo quien se apoderaba de la sala, al fin mi tía Rebeca replicó.

-Si esto es una broma ha ido demasiado lejos.-

-Definitivamente no es una broma.- le contestaban.

Todos en la mesa, comenzamos a hablar en voz alta algunos decía que bastaba ya , otros replicaban que los viejo estaban realmente locos, una prima se dirigió a la puerta para irse de la casa, dejo el comedor y segundos después regresó diciendo.

-¡Ya basta de bromas estúpidas, la puerta principal está cerrada!

Las doce personas, sin contar a los viejos, que estábamos allí callamos al mismo tiempo y los miramos en busca, tal vez, de una respuesta.

-Vaya que se está complicando –decía Magda, la abuela- No es tan difícil de entender, aceptan se quedan, no aceptan se quedan pero en sus cuartos, y más importante nadie dice nada.

-Decidan- le secundaba Marco, el abuelo- ¿cenan o no cenan?

Me senté todo turbado, por la vuelta que mis vacaciones habían tomado. De pronto una pregunta me asaltó ¿Quienes jugarían? mire uno por uno a los presentes que allí estaban.

Mariano el primo indeseable.

Benjamín el tío adinerado, padre indeseable de Mariano.

Rebeca la tía puritana solterona.

Evelyn prima, rebelde sin causa.

Jazmín hermana sosa de Evelyn.

Joselyn la hermana popular de Jazmín y Evelyn.

Sara, la tía más joven, madre de Evelyn, Jazmín y Joselyn.

Arturo esposo de Sara.

José, El tío alcohólico de la familia.

Matías, el tío lambiscón.

Laura, la tía de sociedad.

Yo, Oscar el primo que nadie recuerda, hijo de Azucena y Luis quienes murieran en un accidente automovilístico.

otra duda me aslato por sorpresa ¿Yo mismo, aceptaría?

La herencia III

Llegué al cuarto del fondo y acomodé mi valija sobre de la cama, comenzaba a desempacar cuando...

-Bienvenido Oscar- de entre la esquina del cuarto susurraban con voz que denotaba un cierto éxtasis, al menos eso creí. En ese cuarto sólo estaba yo.

Desde el reloj repicaba la séptima campanada y poco a poco los involucrados asomábamos la cabeza, como animales silvestres, eternamente desconfiados, para tomar nuestros lugares en la gran mesa.
En la cabecera podía verse al viejo y a la derecha, pues a la vieja. Los ancianitos miraban a los animalitos hambrientos, inamovibles, confiados, divertidos.

-Bueno- comenzó el viejo - lo primero que quiero decirles es que está es una reunión diferente, magda y yo hemos platicado acerca de qué pasará con los millones que tenemos en el banco, fruto de arduo trabajo. Después de mucho cavilar y mucho platicar, decidimos que sólo cuando muramos ustedes recibirán lo que tanto desean, pero... -tragaba saliva y acto seguido mostraba esos dientes putrefactos- sólo uno de ustedes lo alcanzará.
-Bueno eso ya lo sabíamos abuelo- Espetó Mariano, uno de mis primos. - De hecho es una ganancia que no pidieras como última voluntad que les enterraran con todo ese dinero.- dijo por lo bajo.

-Sí, bueno- continuo la vieja un tanto molesta por esa interrupción inútil. -Lo que no sabias y ninguno de ustedes sabe, es cómo vamos a decidir quién heredará todo. - justo a está altura me vino un muy mal presentimiento, los viejos no sólo eran conocidos por tener excelente suerte en los negocios, empresa que emprendían, empresa que generaba jugosos dividendos, tenían mucho, demasiado dinero, también eran conocidos por sus extravagancias, sólo digamos que su forma de diversión era algo que no comentabas en las fiestas de la high.

-Hemos decidido que el que pondremos el dinero a nombre de uno de ustedes, y ese será el que, de manera más original y sangrienta... nos asesine.-

La herencia II

Unos cuantos años mientras se vive dignamente debería ser suficiente para todos. Arrastrar los pies, balbucear y tener que esperar que te limpien el culo, no es mi idea de una vejez "digna", de hecho estoy convencido que por ningún lado a la vejez puede llamarsele digna.

Caía la cuarta campanada del reloj monumental apotranado en la sala de estar de esa perfecta casa de veraneo cuando llegaba.

-Perfecta para todo menos para el descanso- resople, demasiados adornos superficiales te dejaban adivinar la falta de calor de hogar, cada estatuilla que miraba perdidamente el horizonte rayaba en lo ocultista, los rincones amarraban las lamparas de piso dándoles aire de prisioneros a los cuales la luz disminuye poco a poco, acabando con su vida, y los cuadros, los cuadros perdían color en esas paredes tapizadas con motivos rojos , la vida en sí se tornaba malévola cerca de los viejos, todos nos convertíamos en intrigantes dentro de estas paredes , era como si al traer una inocente muñeca de plástico a esta casa, perdiera instantáneamente la virginidad (y por una violación).



Conforme pasaron los años los viejos iban decayendo, de manera que desde varios veranos anteriores nos sentábamos a la mesa y los mirábamos de soslayo, quizá atentos a un infarto o a una súbita falta de oxigeno. Estar ahí cada mes de descanso era transformarse en un perro famélico, deseoso de carne; yo sentía que perdía, no, perdíamos conciencia moral a lado de ellos, varias veces me pregunté si era el cariz de la casa o la mala leche de los viejos lo que hacia sentirnos así.

Y eso me hizo recordar ¿El humano es por naturaleza, bueno o malo?

La herencia

Y cuando el final se acerca ¿Qué hace uno?...

Las intermitencias de la luz dejaban ver algo inverosímil, no era sólo una sombra, en esa habitación había alguien más.

Un cúmulo de gas rojizo con forma humanoide soltó una a una las palabras que durante tanto tiempo temí:

- Vengo a cobrar lo pactado-

- ------------------------ AÑOS ATRÁS ------------------------------

Lunes por la mañana salía directo a la casa de veraneo de mi familia; en vacaciones tendemos malsanamente a reunirnos todos, aunque yo en realidad preferiría ir a la playa y tratar de conseguir algo más divertido. Sin tramar nada perverso parecía que el verano no sería tan soleado algunos nubarrones se veían conforme me acercaba  al apartado, solitario y aburrido rancho de mis abuelos, personas de gran fortuna y por ende escaso corazón. Cuando yo era apenas un morro acostumbraban a ridiculizar todos, absolutamente todos mis ademanes, podría parecer que el viejo venía de  tierra de hombres todos correctos. Es verdad como le comentaba a una amiga, los viejos / refiriendome a gente anciana/ no se deben querer sólo porque son viejos, uno no se puede compadecer de gente que en su juventud o adultes fue un malandrín desgraciado.

Las vacaciones viajaban lentas cuando estaba en casa de los viejos, apuesto a que la familia esperaba por fin poderles echar tierra encima, para dejar de escuchar sus insoportables sorbos de sopa, sus huaraches arrastrando por el piso a media noche y ¡Por dios! ese asqueroso bastoneo del viejo por toda la casa. Si estábamos allí cada verano, era por el temor de perdernos de la rebanada de pastel que comeríamos en cuanto dejaran de chingarnos la existencia.

La gente, creo yo, no debe durar tanto.

Cansancio

Me falta el aire...

Por la mañana, por la tarde, por la noche

Me pesan los párpados

Mis muecas se deforman

Me muevo lento

Me siento tenso

Quiero dormir

Un largo, largo rato

Quiero sentir, que en verdad estoy descansando,

Poder despertar al día siguiente, o el día que fuese

Despertar y mirar  el cielo, y sonreír al día,

Pero...

Estoy tan cansado.

El colibrí

Es el amor


La fragancia que envuelve tus pasos y moldea tu figura.
ansiosos pasos difuminan las caras largas
repiqueteo de alas
sonrisas cercanas

Es la virtud

El brillo que te emana
La hora cero que detiene el mundo a tu derredor
ciudad de lluvia
ciudad de promesas

Es tu cuerpo

El que tiene un candado
La vela bendita, cuya llama ondea vacilante
intocable suspiro nocturno
¿Quién acaso se atrevería?

-Muere Mario Benedetti-

Mi segunda lágrima, a quien me enseño a leer con sentimiento.



HOMBRE PRESO QUE MIRA A SU HIJO

Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quién se le ocurría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas
que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos

realmente botija no sabian un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan sólo una palabra aguda
que muerte era tan sólo grave o llana
y cárceles por suerte una palabra esdrújula

olvidaban poner el acento en el hombre

la culpa no era exactamente de ellos
sino de otros más duros y siniestros
y éstos sí
cómo nos ensartaron
con la limpia república verbal
cómo idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros

y cómo nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles

uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y echándote
de menos

por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos

vos sabés que tuve que elegir otros juegos
y que los jugué en serio

y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías

y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha
y era de sangre

botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides

por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones

todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre

pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló
o puteó como un loco
que es una linda forma de callar

que tu viejo olvidó todos los números
(por eso no podría ayudarte en las tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos

y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
y en qué esquina
en qué bar
qué parada
qué casa

y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar
una cosa es morirse de dolor
y otra cosas morirse de verguenza

por eso ahora
me podés preguntar
y sobre todo
puedo yo responder

uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacer
lo que no quiere

llorá nomás botija
son macanas
que los hombres no lloran
aquí lloramos todos

gritamos berreamos moqueamos chillamos
maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse

llorá
pero no olvides


Mario Benedetti -DEP-